¿Cómo se debe emplatar el jamón ibérico?

Cómo se debe emplatar el jamón ibérico

Cuéntanos, ¿Cómo se debe emplatar el jamón ibérico? Si todavía no sabes la respuesta en nuestro Blog Alba Romero te da las claves para ello. El emplatado forma parte de la experiencia gastronómica; incluso antes de empezar a comer, determinando el que te decidas o no a probar un plato.

La idea que debe guiarnos al emplatar jamón ibérico es que la importancia del producto es tal que el jamón ibérico debe ser el protagonista.

En este sentido Alba Romero te da unas directrices fundamentales que te harán triunfar con tu plato de jamón ibérico. Si quieres descubrir los secretos y trucos del plato de jamón ibérico perfecto ¡sigue leyendo y da rienda suelta a tu creatividad!

¿Cómo se debe emplatar el jamón ibérico?

Estos 3 sencillos consejos te ayudarán a ser un maestro en el arte del emplatado del Jamón Ibérico de Bellota:

1. Debemos partir de un corte apropiado.

Lo primero de todo es que deberemos contar con un cuchillo jamonero y un cuchillo de deshuesar o una puntilla. Los cánones mandan que la loncha sea muy fina, casi transparente, y de unos 4 o 5 cm; para que se deshaga en la boca de los comensales.

La temperatura idónea para cortar el jamón es de unos 220 C para que desprenda todo su aroma. Lo ideal es consumir el jamón recién cortado, a una temperatura de entre 20 y 230 C.

La cantidad de lonchas por plato depende de las dimensiones de éste, pero normalmente es de 20 a 25 lonchas, lo que constituyen unos 80/100 gramos. Se recomienda ponerlas en una sola capa, desde fuera hacia dentro; solapándolas ligeramente, y con la zona de la grasa hacia el interior del plato. Para conseguir una apariencia mucho más brillante y vistosa del plato; y para que a los comensales les sea más fácil coger las lonchas.

2. Hay que elegir un buen plato, pero que pase inadvertido.

Algo que es clave para responder a la pregunta ¿Cómo se debe emplatar el jamón ibérico? Es el emplatado. Es preferible optar por un plato lo más llano posible, y de color blanco; a lo sumo que tenga un pequeño dibujo que apenas se aprecie. Sobre un plato blanco liso el color rojo rubí y el brillo del jamón ibérico Alba Romero harán que éste luzca como el protagonista indiscutible. Que es lo que estamos buscando.

El plato debería estar templado, a temperatura ambiente. Así se consigue que el jamón ibérico sude: realzándose sus cualidades organolépticas y permitiendo que cada loncha conserve su jugosidad y su brillo.

Si tienes un paquete de jamón ya loncheado previamente deberás sacar el jamón ibérico del paquete y esperar para consumirlo hasta que se encuentre a temperatura ambiente. Estará en su punto justo para degustarlo cuando las lonchas se puedan separar sin dificultad y sin romperse.

En el caso de no poder esperar pon el blíster cerrado bajo un chorro de agua templada hasta que veas que el tocino empiece a sudar.

3. Deja el tocino al emplatar el jamón ibérico.

Sin su tocino y la grasa infiltrada el jamón ibérico no sería la exquisitez que es. Esta grasita aumenta su sabor, lo llena de matices; y hace que no se oxide. En suma, es un tesoro que no debes quitar; sino degustar con sumo placer. ¡Compruébalo ahora mismo! Ya verás cómo lo disfrutas.

Y como colofón, Alba Romero quiere señalar que el gran médico y humanista español Gregorio Marañón (1887-1960) resaltó las cualidades nutricionales del jamón ibérico. ¡Así que disfruta de él, aunque como con toda las cosas, con moderación! También podrás encontrar información sobre los Beneficios para la salud del Jamón Ibérico en nuestro Blog.

¿Te has quedado con las ganas de practicar como se debe emplatar el Jamón Ibérico? Atrévete con nuestros Jamones y Paletas Alba Romero.

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